Adicciones y Tratamientos

Modelos de Tratamiento

¿En Dónde Solicitar Ayuda? ¿A Qué Tipo de Tratamiento Acudir? 

La intención de solicitar un tratamiento especializado llega a representar a los familiares una situación difícil y compleja, tanto para aquellos pacientes que presentan trastornos duales, e incluso para quienes solamente tienen dependencia a una o varias sustancias,

Estos pacientes pueden tener dificultades internas resultantes del uso de sustancias y de un trastorno psiquiátrico, así como problemas de origen externo que se manifiestan por conflictos, limitaciones y la confrontación de filosofías aplicables dentro del campo de la salud mental y de las adicciones. Por ejemplo, los problemas internos como la frustración, la negación o la depresión, pueden limitar su capacidad para reconocer la necesidad y la disposición para solicitar ayuda.

Un problema típico es la confusión de las personas que solicitan los servicios de tratamiento, ya que desconocen los objetivos y los procedimientos del funcionamiento de las diferentes instituciones, al encontrar varios enfoques de tratamiento que tienen sus propios aciertos y dificultades.  Otros problemas pueden ser la distancia a la que se encuentran las unidades, los costos del tratamiento, etcétera.

Estos programas pueden variar respecto a sus marcos teóricos, objetivos de tratamiento y filosofías que los sustentan. Por ejemplo, la abstinencia es un prerrequisito en algunos programas, mientras que en otros representa un objetivo a lograr en un plazo mayor.

En materia de adicciones al no existir un sistema de tratamiento único, nos encontramos con una gran variedad de servicios: de tipo médico, de desintoxicación; residenciales; ambulatorios; de carácter social y de grupos de ayuda mutua.

A fin de contestar a las cuestiones formuladas al inicio de este documento se describen a continuación los seis modelos de adicción que han competido para captar la atención y a servido de guía en la aplicación de estrategias de tratamiento durante los últimos años


modelos de tratamiento

Modelo moral

Algunos ven la adicción como una serie de comportamientos que violan los códigos religiosos, morales o legales. Desde esta perspectiva, la adicción surge de un comportamiento escogido libremente que es inmoral, quizás pecaminoso, y algunas veces ilegal. Asume que los individuos que escogen hacer mal uso de sustancias, crean sufrimiento para sí mismos y para los demás, y que les falta autodisciplina y autocontrol. El mal uso y abuso son irresponsabilidades y acciones intencionales que merecen castigo, incluyendo el arresto y la encarcelación. Debido a que el uso excesivo de sustancias se ve como el resultado de una elección moral, el cambio sólo puede venir de un ejercicio de poder de voluntad, castigo externo, o encarcelación.

Modelo médico

Un punto de vista contrastante que ve la adicción como una enfermedad crónica y progresiva, inspiró lo que se ha venido a llamar modelo médico de tratamiento, el cual evolucionó de la primeras clases de modelos de enfermedades que enfatizaban la necesidad de tratamiento humano y suponían una separación entre los “normales” y “adictos” o “alcohólicos.” De los últimos se afirmaba que se diferenciaban cualitativa, psicológica e irreversiblemente de los individuos normales. Los modelos médicos más recientes, adquieren un punto de vista “biopsicosocial” más abarcador, en armonía con un entendimiento moderno de las enfermedades crónicas como determinadas por varios factores.

Sin embargo, el énfasis se concentra aún en las causas físicas. Dentro de este punto de vista, los factores genéticos aumentan la posibilidad de que un individuo haga mal uso de sustancias psicoactivas o que pierda el control al usarlas.  Los cambios neuroquímicos en el cerebro que surgen por el uso de sustancias, inducen al uso continuo, así como al desarrollo de la dependencia psicológica. El tratamiento bajo este modelo se ofrece típicamente en hospitales o ambientes médicos, e incluye varias terapias farmacológicas para ayudar a la desintoxicación, los síntomas de reducción, aversión o mantenimiento de alternativas apropiadas.

La responsabilidad de resolver el problema adictivo no recae en el paciente, y el cambio viene únicamente mediante el reconocimiento de la pérdida de control, cumplir con las recetas de medicamentos y participar en grupos de autoayuda.
En el tratamiento habitual de las adicciones se utiliza medicación para tratar las complicaciones resultantes como la sobredosis y el síndrome de abstinencia; sin embargo, pocos medicamentos han sido identificados para interrumpir el proceso adictivo y como consecuencia, muchos profesionales evitan prescribir medicamentos, pero también es cierto que tienen un escaso conocimiento de los fármacos que se utilizan para el tratamiento de los trastornos psiquiátricos. Tradicionalmente se ha asumido que la mayoría de estos medicamentos son psicoactivos o potencialmente adictivos, por lo que se evita el uso de cualquier medicación.

En el tratamiento de los trastornos duales, debe efectuarse un análisis de las intervenciones terapéuticas que modifican la conducta adictiva, y el uso apropiado de medicamentos psiquiátricos no adictivos para los pacientes que los requieren durante el proceso de recuperación, ya que evitar su prescripción puede aumentar las posibilidades de una recaída.

La fuerza que sustenta un buen servicio de atención en el campo de las adicciones debe incluir un enfoque de tratamiento multidisciplinario con énfasis en los componentes bio-psico-sociales, así como la comprensión del proceso adictivo combinado con el conocimiento de las drogas y la utilización de programas adjuntos que hayan demostrado eficacia auxiliar en el manejo de estos pacientes.

Modelo espiritual

El modelo espiritual de adicción es uno de los de mayor influencia, en gran medida por sus directivas de 12-pasos como Alcohólicos Anónimos (AA),  Narcóticos Anónimos (NA),  Este modelo se confunde con frecuencia con los modelos moral y médico, pero su énfasis es bastante distinto En los escritos originales de la AA, se discute los “defectos de carácter” como centrales para entender el alcoholismo, dándole un énfasis particular a aspectos como el orgullo contra la humildad y el resentimiento contra la aceptación. Desde este punto de vista, las sustancias se usan como un intento para lograr llenar un vacío e insignificancia espirituales.

Los modelos espirituales dan mucho menos peso a la etiología (causa), que a la importancia del camino espiritual para recuperarse. Los programas de Doce Pasos enfatizan el reconocer un Poder Supremo (a menudo llamado Dios) más allá de uno mismo, manteniendo comunicación con el Poder Supremo por medio de la meditación, y buscan amoldar sus vidas a las de su voluntad. Los programas de Doce pasos no son totalmente programas de “autoayuda” sino más bien programas de “ayuda mutua”. El primero de los 12 pasos es reconocer que uno no puede literalmente ayudarse a uno mismo o encontrar la recuperación por medio de su propia voluntad. En cambio, el camino de vuelta a la salud es espiritual, conllevando el rendimiento de la voluntad al Poder Superior.

Los clínicos siguen varias de las guías para apoyar a sus pacientes en la involucración en los programas de 12 pasos.

La meditación trascendental, basada en la práctica espiritual oriental, se ha practicado ampliamente como un método para evitar y recuperarse de problemas por abuso de sustancias. La espiritualidad de los indios nativos de América se ha integrado a los programas de tratamiento para estas poblaciones mediante el uso de chozas para sudar y otros rituales tradicionales, como ceremonias de canto y sanación. Todos los modelos espirituales comparten un reconocimiento de las limitaciones del ser y un deseo de lograr salud por medio de una conexión con lo que trasciende al individuo.

En México, como adaptaciones hechas a las comunidades terapéuticas de “trato duro”, surgen los “Anexos”, “Granjas de Recuperación” entre otros.
Ciertamente hay dificultades para establecer una definición operativa de las comunidades terapéuticas en adicciones; sin embargo, podemos señalar algunas características y/o conceptos indispensables en ellas:

  • Autoayuda– Instrumentación del residente y sus experiencias como modelo para el otro y para sí mismo.
  • Confrontación– Clave para las intervenciones diarias; se confrontan las actitudes no a las personas, buscando un estilo de vida saludable y una congruencia de valores que apoyen y justifiquen (honestidad, veracidad, trabajo, consistencia, lealtad, etcétera).
  • Autofinanciable– Los residentes se encargan de confeccionar bienes o solicitar donativos, para financiar los gastos. También son responsables de todas las labores de servicios: cocinar, limpiar, lavar, mantenimientos, etcétera.
  • No Profesionales– Los profesionales de la salud (médicos, psiquiatras, psicólogos) Se incluyen sólo tangencialmente.
  • Avance Jerárquico– La distribución de tareas, la asignación de funciones, organización, el manejo de fondos, se otorgan por antigüedad y liderazgo.
  • Duración– De nueve meses a dos años; la Comunidad Terapéutica Modificada dura seis meses.

Las comunidades terapéuticas no atienden cuadros agudos de Intoxicación y Supresión.

Modelo psicológico

Dentro del modelo psicológico de adicción, el uso de sustancias psicoactivas surge de deficiencias en el aprendizaje, disfunción emocional o psicopatología que se puede tratar por medio de terapias dinámicas orientadas por comportamiento o psicoanalíticamente.

El trabajo pionero de Sigmund Freud ha tenido un efecto profundo y duradero en el tratamiento de abuso de sustancias. El originó la noción de los mecanismos de defensa (por ej., la negación, proyección, racionalización), concentrada en la importancia de las experiencias en los primeros años de la niñez, y desarrolló la idea de la mente inconsciente. El inicio del piscoanálisis vio los trastornos por abuso de sustancias como si surgiera de los deseos inconscientes de morir y de tendencias autodestructivas del id .

La dependencia a las sustancias se creía que era una forma lenta de suicidio,  Otros de los primeros escritores psicoanalistas, enfatizaron el papel de la fijación oral en la dependencia de sustancias. Un punto de vista psicoanalítico más contemporáneo, es que el uso de sustancias es un síntoma de funcionamiento deteriorado del ego ; una parte de la personalidad que comunica las órdenes del id y las realidades del mundo externo.

Desde esta perspectiva, el uso de las sustancias es un intento para compensar las vulnerabilidades en la estructura del ego. El uso de sustancias, entonces, lo motiva una inhabilidad para regular la vida interna de uno y el comportamiento externo. Por tanto, el tratamiento psicoanalítico asume que el discernimiento obtenido mediante el proceso de tratamiento, da como resultado fortalecimiento de los mecanismos internos, lo cual se vuelve evidente al establecer controles externos; en otras palabras, el proceso de cambio pasa de interno (intrapsíquico) a externo (de comportamiento, interpersonal).

Otros profesionales ven la adicción como un síntoma de un trastorno mental subyacente. Desde esta perspectiva, el tratamiento éxitoso del trastorno psiquiátrico principal, debe traer como resultado la solución del problema de uso de sustancias. Sin embargo, durante esta década, una cantidad sustancial de investigación y de atención clínica, han revelado una relación más compleja entre los trastornos psiquiátricos y por abuso de sustancias y los síntomas. Específicamente, el uso de sustancias puede causar síntomas psiquiátricos y aparentar trastornos psiquiátricos; provocar o empeorar la severidad de los trastornos psiquiátricos; puede enmascarar  los trastornos psiquiátricos y los síntomas; el retiro de la dependencia severa a las sustancias puede acelerar los síntomas psiquiátricos; los trastornos psiquiátricos y por abuso de sustancias pueden coexistir; y los trastornos psiquiátricos pueden provocar comportamientos que se asemejan a los asociados con problemas por uso de sustancias

Desde la perspectiva de la psicología de comportamiento, el uso de sustancias es un comportamiento aprendido que se repite en relación directa a la cualidad, cantidad e intensidad de los refuerzosque siguen a cada episodio de uso. La adicción se basa en el principio de que la gente tiene la tendencia a repetir ciertos comportamientos si reciben refuerzos para hacerlo. Los refuerzos positivos de uso de sustancias dependen de la sustancia usada, pero incluyen efectos poderosos en el sistema central nervioso. Otras variables sociales, como la aceptación del grupo, pueden actuar también como refuerzos positivos. Los refuerzos negativos incluyen la disminución de la ansiedad y la eliminación de los síntomas de supresión. Las experiencias y expectativas de una persona en relación con los efectos de las sustancias elegidas sobre ciertas emociones o situaciones, determinará los patrones del uso de sustancias. El cambio sucede si los refuerzos reciben más importancia que, o se reemplazan con, consecuencias negativas, y el Paciente aprende a aplicar estrategias para lidiar con los situaciones que llevan al uso de la sustancia.

Otros psicólogos han enfatizado el papel de los procesos cognoscitivos en el comportamiento adictivo. El concepto de autoeficacia – la habilidad percibida para cambiar o controlar el comportamiento de uno mismo – ha influenciado en los conceptos modernos de la adicción.  Los terapeutas cognoscitivos han descrito los acercamientos al tratamiento para modificar las creencias patogénicas que podrían sustentar el abuso de sustancias.

Modelo sociocultural

Una perspectiva relacionada, sociocultural, de la adicción, resalta la importancia de los procesos de socialización y del medio ambiente cultural al desarrollar – y mejorar – los trastornos por abuso de sustancias. Los factores que afectan el comportamiento de beber incluyen posición socioeconómica, creencias culturales y étnicas, disponibilidad de sustancias, leyes y penalidades que regulan el uso de sustancias, las normas y reglas familiares y de otros grupos sociales como las expectativas de los padres o compañeros de la misma edad, cómo se moldean los comportamientos aceptables, y la presencia o ausencia de refuerzos.

Puesto que los problemas relacionados con sustancias se ve que ocurren en relaciones interactivas con las familias, grupos y comunidades, las alteraciones en las políticas, leyes y normas, forman parte del proceso del cambio. Crear nuevas relaciones sociales y familiares, desarrollar destrezas y competencias sociales, y trabajar con la infraestructura cultural de uno, son vías importantes para el cambio en el modelo sociocultural. Desde la perspectiva sociocultural, un aspecto pasado por alto con frecuencia, es la selección de principios éticos o la renovación de oportunidades para el crecimiento espiritual que puedan mejorar la culpa, vergüenza, arrepentimiento y tristeza sobre el daño que puedan haber hecho los pacientes a sí mismos, o a otros a causa de su uso de sustancias.


Modelo Biosicosocial-Espiritual Compuesto

Mientras que se han hecho evidentes los conflictos entre estos modelos de tratamiento, según la investigación se ha demostrado ciertas verdades para cada uno de los modelos, el campo de la investigación para el tratamiento de las adicciones ha buscado una construcción sencilla para integrar estas distintas perspectivas. Esto ha llevado a un marco de trabajo biopsicosocial-espiritual en crecimiento, que reconoce la importancia de muchas influencias que interactúan. De hecho, el punto de vista actual es que todas las enfermedades crónicas, ya sea uso de sustancias, cáncer, diabetes, o enfermedades coronarias, se tratan mejor por medio de acercamientos colaborativos y comprensivos que contienden tanto con los componentes biopsicosociales como con los espirituales. Este modelo de adicción conserva los elementos y técnicas que han sido probados en cada uno de los modelos anteriores y elimina algunas de las suposiciones erróneas –

Este tratamiento de las adiciones es llevado a cabo por una gran variedad de profesionales y para-profesionales entre los que se encuentran médicos, psiquiatras, psicólogos, terapeutas, etcétera, con una amplia diversidad de conocimientos y experiencia

El tratamiento en nuestras Instituciones consta de dos fases: la primera es la de Desintoxicación, en la cual el paciente es valorado por nuestros médicos especializados en el área de adicciones, mediante análisis clínicos para ver su estado general de salud y para poder determinar con toda exactitud que es lo que está consumiendo para iniciar así su protocolo de desintoxicación. Una vez que es dado de alta nuestro paciente de esta área médica, se le designará un Terapeuta particular que lo apoyará durante todo el tiempo que este permanezca interno, ayudándolo a sacar todo lo que pudiera provocar que el paciente recurra a consumir. Acompañado esto a un proceso grupal que será de gran crecimiento espiritual y moral suficientes para llevar a cabo una función dentro de la sociedad y así llegar a lograr su realización como ser humano digno y provechoso.

Dentro de nuestra Institución existen actividades físicas y recreativas en donde aprenden a reintegrar su cuerpo y mente, también contamos con un equipo de personas especializadas en el área espiritual, con bastante experiencia en problemas de adicción.

La familia juega un papel de gran importancia para la recuperación del paciente, por lo cual nuestras Instituciones se ha preocupado por brindar un apoyo en sus Terapias Familiares, para informar y orientar acerca de las actitudes que la familia debe adoptar una vez que su familiar es reintegrado al seno familiar.

Una vez concluido su internamiento, tanto el paciente como la familia cuentan con el apoyo de la Clínica durante un proceso de monitoreo (cuidado continuo), este programa permite al paciente afrontar con mayor eficacia nuevas situaciones problemáticas a medida que surjan, para poder reducir la probabilidad de recaídas. tener un seguimiento de su proyecto de vida. Los Familiares cuentan también con este programa de manera paralela a fin de favorecer su desarrollo tanto personal como con su relación con el paciente, el programa tiene una duración mínima de tres años.

 


Nota al pié de página

  El id es un depósito de impulsos que buscan expresión. La energía de los instintos de vida y de muerte es activada por un estado de privación que causa molestia o tensión. El id alivia esta molestia mediante acciones reflejas o el cumplimiento de los deseos, que Freud llamó pensamiento de reflejos primario. El id actúa de acuerdo con el principio de placer

  El ego se basa en el principio de realidad. Controla el pensamiento y el principio de raciocinio y rige la personalidad. El ego obtiene su energía del id. También controla al id y dirige su energía hacia canales eficientes y realistas